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martes, 9 de octubre de 2012

The Missing Verbs

... velas... ropa por el suelo... vino... baño de espuma... tus manos sabias... desnuda... mi piel... nuevas sensaciones... espalda arqueada... mis labios entreabiertos y hambrientos... felina... mi boca... juguetona... la tuya, sedienta... ombligo... caricias... terminaciones nerviosas... mi lengua... salvaje... un trozo de tu piel... mi cuello... música... delicia... más... suave mordisco... cada fibra... al borde del desmayo... lóbulo... besos húmedos... rincón preferido... mi turno... secretos... aire... tu voz ronca... abandono... susurros... pliegues recónditos... tus embestidas... jadeos... mis movimientos... tu pelo revuelto... caderas acompasadas... placer... paz...

A veces... sobran los verbos.


Hhhmmmm...
 

jueves, 26 de abril de 2012

To Unvirtualize Or Not To Unvirtualize?

Es muy fácil en estos tiempos comunicarse con alguien, incluso si vive en la otra punta del globo. Dejando a un lado el handicap de la diferencia horaria, que lo es, si realmente te interesa, buscarás la manera. En la mayoría de los casos no se tratará de la tradicional carta, viajera de un lado a otro normalmente por avión o tren, sino más bien de la comunicación online o quasi-online que nos brindan tantos canales hoy en día: Twitter, Facebook, Whatsapp, Google Talk, Viber, email, teléfono fijo o móvil, SMS y tantas y tantas opciones. El uso de cualquiera de estos canales y herramientas te permite ir conociendo a la persona. Tal vez pasas del Twitter al email, y de éste al chat, y de ahí a escuchar su risa y su voz, para poner más realismo a esos ¡Jajaja!, Lol! y emoticonos variados que ayudan a dar expresividad al mensaje, pero que no tienen comparación con el sonido real cuando por fin lo escuchamos. Las ideas preestablecidas que pudiéramos tener se barren de un plumazo, y de pronto la voz que anhelábamos conocer nos encanta, o por el contrario nos parece chillona, o tal vez no nos gusta el acento, o nos enamoramos de esa risa tan fresca. Cualquier cosa es posible, y no solo con la voz, sino también con la imagen. Las fotos son instantes detenidos en el tiempo, pueden no ser actuales, estar retocadas con efectos que las mejoren, o hasta pueden ser falsas y no corresponder en absoluto a la persona que hay detrás. Nos entra el deseo de ver en movimiento esa imagen, de unirla a la voz que ya conocemos, clamamos por un encuentro, o a falta de él, un vídeo encuentro. Es normal y es fácil que pronto nazca en ti la necesidad o ganas de "desvirtualizar" a esa persona, de ir más allá de oír su voz por teléfono o ver su imagen in motion a través de una webcam, y ahí es cuando se plantea la eterna traba de la distancia física, especialmente desesperante cuando crees que te has enamorado de esa persona.

Communication tools
Si es de la misma ciudad, ¡facilísimo!, en un abrir y cerrar de ojos puedes estar tomando unas cañas o un café. Pero si es de una ciudad, país o continente distinto, ¿qué haces? Tengo contactos de otras ciudades a los que me encantaría conocer mejor (blush!) pero me frena el hecho de que nos hallemos tan lejanos. Si en una relación en buen estado ya existente se impone la separación física, por ejemplo por temas laborales, será duro, claramente, pero en el caso de una relación potencial, indudablemente supone un gran freno, hace que se vaya muchas veces al traste y es condenada antes siquiera de haberse iniciado. ¿Qué hacer? ¿Lanzarse a la piscina y seguir avanzando virtualmente quitándole hierro al asunto de la distancia y ya se verá qué pasa si llega el momento que menciono? ¿O, para ser práctico, te limitas a intentarlo solo con contactos locales? Como siempre, el soñado teletransporte me viene a la mente, y facilitaría todo mucho más, pero dado que no se deciden a inventarlo y que los viajes, baratos o no, llevan su tiempo y obligan a veces a tomar vacaciones, ¿qué aspectos barajas para decidirte a emprender el salto hacia un encuentro? Considero que habrá que tener en cuenta la distancia virtual y la distancia física, entendiendo la primera en el sentido de "a mejor comunicación, de calidad, frecuente y con alta velocidad de respuesta, menor distancia virtual", con lo que a la hora de dar pesos a las herramientas usadas, tendría más peso una webcam que una simple carta, pues están "más cerca virtualmente" dos personas que se comunican por videoconferencia que dos que se comunican por la tradicional carta postal, con sus sellos y esperas. Pero la distancia física importa, y mucho, al menos a la hora de dar el paso de tener frente a ti a la otra persona, y poder olerla y tocarla.




Cuantificados los pesos o valores de cada una de los herramientas de comunicación, ¿cuánto ha de ser el valor del factor de desvirtualización para decidirse a ir a la aventura? ¿De cuántos virts por Km estamos hablando? :)

sábado, 21 de enero de 2012

I Love You 7.3/8

—Te quiero.
—¿Cuánto?
—Mmmmucho.
—...
—...
—¿Hasta el infinito y más allá?
—¡Hasta el infinito y más allá!

Y yo me pregunto, ¿cuánto es eso? ¿Qué es más? ¿"Te quiero mucho" o "te quiero"? ¿Y qué hay de "te amo" o "te adoro"? Lo de "te deseo" creo que, definitivamente, es más sexual, al igual que "me vuelves loco" (aunque éste también podría ser un caso claro del pobre infeliz que ha de aguantar a una persona insoportable hasta límites insospechados), pero ¿y el resto? ¿Cómo se mide el amor? ¿En qué escala? Además hay distintas clases de amor, —filial, fraternal, hacia un amigo,...—, y sin embargo a veces usamos exactamente las mismas palabras para informar al otro de nuestros sentimientos. En algunos idiomas existen distintas expresiones, pero me temo que tal como ocurre en español, el usar una u otra poco difiere en el significado, y siempre dependen de cómo lo entiende quien lo expresa.
Contigo pan y cebolla

Decididamente "te estimo" o "te aprecio", siendo expresiones de cariño y afecto, me parecen más fríos, o al menos algo más apropiados al puro concepto de la amistad. Un "me gustas" lo dejo para el sentimiento incipiente, como un primer estado. Pero a partir de ahí, si la cosa cuaja, surgen el resto de expresiones. Un "te adoro" lo veo más para momentos puntuales en que te comerías a besos a la otra persona, un love attack en toda regla. Y a mí personalmente me suena más profundo un "te amo" que un "te quiero", pero ¿cuánta es la diferencia? Si me dices "te quiero", ¿cuánto te importo?, ¿me incluyes en tus planes de fin de semana y no en los de veraneo?, ¿vivirías conmigo o eso es solo si me dices "te amo"? Todo es confuso, y por supuesto depende de la persona. Y siendo entonces algo tan subjetivo de expresar, entender e interpretar, me pregunto: ¿no sería mejor añadir cuantificadores?

—Te quiero.
—¿Cuánto?
—Te quiero 8,3.
—¿Sobre 10?
—¡Sobre 10!
—...
—...
—Hum... ¿y por qué tan poco? ¿Qué me falta para llegar a 10?

¡Oh, oooh...! Tal vez lo de cuantificar no sea una buena idea después de todo :)


lunes, 22 de agosto de 2011

Are You A Pícaro?


Cuando te cobran de menos en una tienda o restaurante, ¿les avisas del error? Y si encuentras una cartera con dinero y la documentación del dueño, ¿intentas devolvérsela?

Circulaba la semana pasada con la radio puesta. Sonaban las noticias. Hablaban de la subida que el billete de metro y autobús había experimentado y las protestas que ello causó, unidas también al hecho de que había descuentos para los peregrinos de la JMJ. El locutor contaba que los "descontentos" amenazaban con colarse pues eso de hacer diferencias por religión era discriminatorio, y que el Consorcio de Transportes había dicho que tal acción llevaría multa. El Consorcio recordaba también que el abono especial de los peregrinos no debería usarse una vez terminadas las jornadas, pero que, de hacerlo, sus usuarios no serían multados. Pensé de inmediato que, probablemente los peregrinos de otros países que permanecieran en Madrid, pasadas las fechas de validez del abono, no lo usarían al no estar permitido, pero que los peregrinos españoles sí lo harían, y más sabiendo que no habría multa aunque les pillaran.

Todo ello me hizo meditar en todas esas ocasiones en que el ingenio te permite detectar un agujero en el sistema, y dependiendo de lo ética que seas, lo usas en tu beneficio o no, pero estás programado de tal modo que, detectarlo lo detectas. Supongo que es la llamada picaresca, un tópico más de españoles y latinos en general, que tiene connotaciones negativas por mucho pecho que a veces se saque presumiendo de ello, y que tiene más de caradura y artimañas disfrazadas de simpatía que de otra cosa.


El Lazarillo de Tormes y el ciego (Salamanca)
Me viene a la mente el cine de Boston, por ejemplo. Tras pasar las taquillas y el área hacerse con palomitas y “bebestibles” para la peli, hay varias salas para las películas que se proyectan. Hasta ahí, todo normal. La alerta no salta aún en el pícaro. Pero tras ver la película de turno, descubres que la salida de la sala no da a la calle o a algún espacio concreto, de modo que te obligue a entrar de nuevo en el cine y pasar por taquilla para ver otra película. No, nada de eso. Sales a la misma zona donde se encuentran las puertas de acceso a cada sala. Bing! Se activa la alarma y descubres el fallo en el sistema, porque puedes entrar en otra sala donde acaba de comenzar otra película. Nadie se va a enterar si eres discreto. Termine colándose o no, ¿le asalta este pensamiento a un noruego, por ejemplo?

Y también recuerdo el boom de una de las máquinas de vending en el edificio donde trabajaba hace tres años. Alguien descubrió que al cargar la tarjeta, si no la retirabas, la máquina entraba en una especie de bucle y seguía añadiendo dinero a tu tarjeta monedero sin necesidad de volver a insertar monedas, hasta un tope de 6€. Os podéis imaginar el éxito que de pronto empezó a suscitar la mencionada maquinita de cafés. Los reponedores del resto de máquinas de comestibles variados se hacían de cruces y andaban investigando sin poder averiguar dónde estaba el pufo, pues desaparecía la mercancía pero las pocas monedas que contenían los cajones de cada máquina, no cuadraban con lo “vendido”. También es cierto que, una cosa era realizar una recarga extra de la tarjeta, por aquello de compensar todos los cafés erróneos que te dio, los donuts pasados de fecha o cualquier caso en que tu dinero se fue al garete, y otra muy distinta era sacar todo lo posible de las máquinas e irse a casa con la “compra” de las bebidas, zumos y demás productos hecha, y encima gratis. Hubo gente que se pasó tres pueblos y salía diariamente con bolsas repletas, hasta el punto de que si tenías hambre por la tarde, no había modo de encontrar nada que llevarse a la boca. La “promoción” duró un par de semanas, hasta que por fin, alguien, con un punto ético y honrado o con suficientes remordimientos, dio el aviso y señaló el fallo de la máquina y todo volvió a la normalidad. ¿Habría realizado esta recarga “mágica” un japonés?

He visto este tipo de actitudes toda mi vida. No sé si sólo se da en los latinos, como si tuviéramos un gen de Lazarillo de Tormes y usáramos ese ingenio y picardía de modo natural, o si también el resto de los europeos y gentes de otros países y continentes actúan igual. ¿Tú qué opinas? ¿A qué se debe esa antena especial detectora de "picardías"?

lunes, 23 de mayo de 2011

Blowing Out Candles

¡Hoy cambio de cifra! De momento sólo la última, afortunadamente. Aún me queda un tiempito hasta llegar a la versión 5. Me viene ahora a la mente el famoso 2.22 que, al menos en España aparece en Twitter en muchos timelines justamente a esa hora, las 2:22 am. En mi caso para esta ocasión, lo interpreto con el punto como signo de multiplicación, y entro en la edad 2x22 de lleno: ¡44 años! ¡Qué de ellos!... Han pasado 43 desde esta foto en la que aparezco con mi padre en una tarde de carreras en el Hipódromo de Madrid:
No he sido siempre "rubia platino" :P, y ya se ve de quién me viene
A saber qué pensaba mientras me llevaba el dedo a la boca, pero seguro que no en que años después la foto formaría parte de este post. Ahora me toca habituarme a esta nueva cifra par, y es que prefiero las cifras impares, que me suenan menos rotundas. Pero al menos mi nueva edad es capicúa, algo que me ha gustado y llamado la atención de siempre. En incontables ocasiones he ido conduciendo, dándole vueltas a algo en mi cabeza, a algún deseo que secretamente esperaba ver cumplido, y de pronto aparecía sin previo aviso un número mágico frente a mí, señal que para mí era inequívoca de que iba a salir bien aquello que bailaba en mi mente. Otras veces lanzaba al universo una pregunta específica sobre algo, y aunque atenta al tráfico, casi espiaba con el rabillo del ojo los coches que se me iban poniendo por delante, por los lados y por detrás, a ver si aparecía el esperado momento.

Aún recuerdo una vez en que circulaba por la M30 oeste en sentido sur con mi anterior coche, un Peugeot 205 de segunda mano. Fue mi primer coche, y lo compré poco después de sacarme el carnet. No quería uno nuevo, pues ya me veía llorando por las esquinas por haber hecho un rozón aquí y otro allá. No fue tan mala la experiencia sin embargo, y lo conservé bastante bien unos 10 años hasta el momento en que lo di de baja en favor de mi coche actual. Pero, a lo que iba... Hablando con el entonces dueño de mi Peugeot en el bar de La Latina donde él trabajaba, desgranaba una a una las características del vehículo: 65 caballos, 80 mil Km, todas las revisiones pasadas,... momento en que le pregunté —casi inocentemente por saber de qué año databa el carrito— cuál era la matrícula. Cuando de sus labios salió la cifra mágica 0220, pensé "¡mío!, ¡me lo quedo!". Y así fue. Hicimos los papeles en un par de días, y pasó a formar parte de mis posesiones. Y con tales cifras como matrícula circulaba yo aquel día, cuando ocurrió algo fortuito y casual que se mantiene en mi memoria como hecho curioso. Circulaba yo por el carril central, y casi cuando llegaba a la salida de San Pol de Mar, me adelantó un vehículo por la izquierda y se situó delante de mí. Su matrícula era también 0220, pero con otras letras, claro :P... Recuerdo que, o de pensamiento o tal vez en voz alta, le dije a mi coche "oye, ¡que tienes un primo tuyo delante!". Era casualidad, sí, y lo de ver otro coche con mi numeración me ocurriría más veces en el futuro, peeeeeeero aquel día, el hecho de que a los pocos minutos, antes de llegar a la altura del palacio Real, se me colara por detrás otro vehículo con los mismos números 0220 ya fue ¡mucha casualidad! Recuerdo que me dio la risa, y dada la poca velocidad a la que circulábamos por el atasco de la hora punta en torno a las 18:30, yo no hacía más que mirar cómplice a los conductores de izquierda y derecha, como alertándoles del fenómeno, con los ojos muy abiertos y transmitiéndoles con la mente un "¡mira!, ¿no lo ves?, ¡tres coches en línea con los mismos números!". Debieron pensar, "¡qué mosca le ha picado a esta loca!, ¿y por qué abre tanto los ojos?". Ni el de delante ni el de detrás de mí podían saber que íbamos los tres seguidos con los mismos números. Los únicos que podían darse cuenta eran los conductores de los carriles vecinos. Circulamos así unos metros y alguno de los tres rompió la línea que habíamos formado en algún momento. Se deshizo el hechizo, y a pesar de mi afán por los capicúas y del curioso evento, ni me tocó la lotería esa semana, ni me regalaron un viaje en el bote de ColaCao, ni me pasó nada memorable, pero fue un momento que no pude compartir más que con mi coche, quien como mucho, para demostrar su contento, lanzó algún vrrrrrrooooom de más.

Me pierdo en las anécdotas, y comencé el post con la única intención de ponerme unas velas y tarta virtuales, para soplarlas pensando un deseo. Así que, he aquí la tarta, a la que he decidido poner velas romanas, porque me hace gracia que ese "IVIV", visto al revés, sea justamente como me llamaban mis hermanas de pequeñas y como lo hacen ahora mis sobrinos. Y oigo sus vocecitas de niño... Vivi, piensa un deseo y sopla... Y me concentro cerrando los ojos, mientras ellos miran con sus caritas la tarta y mi cara alternativamente... Phhhhfff... ¡Sopladas! :)


No sospechaba yo, cuando empecé a escribir la entrada hace unos días, que hoy soplaré velas reales con mi familia, y visitantes inesperados desde Chile, porque tendré a mi hermana y mi sobrino el mayor aquí para esta ocasión... ♫ La vida te da sorpresas, ♪ sorpresas te da la vida ♫... Y ésta, en concreto, es todo un regalo :)

jueves, 4 de septiembre de 2008

Geocaching

¿Que no sabes qué hacer el sábado por la mañana? ¿Que casualmente tienes un gps portátil, espíritu aventurero, eres aún como un niño a ratos o te gusta lo de la búsqueda de tesoros? Si no has oído hablar de Geocaching, echa un vistazo:
http://www.geocaching.com/

Localiza tu objetivo. Mejor cerca de casa para empezar, que haber, hay por todo el planeta, pero si te vas a buscarlo a la Patagonia lo mismo te sale carillo. Prepara algo para guardar en el lugar del "tesoro" si tienes la fortuna de encontrarlo. Y... ¡suerte y que te diviertas! ¡A geocachear!